
Toda criatura creativa posee un objeto extraño en su zona de trabajo.
No importa si es un blog, un cuaderno, una laptop llena de stickers o una silla que cruje como espíritu ancestral.
Siempre existe ese objeto.
La misión de esta semana es simple:
Mostrar el objeto más caóticamente importante de tu espacio creativo.
Puede ser:
— una taza emocionalmente indispensable
— un peluche guardián del estrés
— unos audífonos sobrevivientes de guerra
— una libreta llena de ideas incomprensibles
— una piedra bonita que recogiste porque sí
— o cualquier artefacto con energía de “no sé por qué lo amo pero claramente pertenece aquí”.
El reto:
Tomarle una foto y contar la historia absurda, sentimental o ridículamente específica detrás de él.
Porque honestamente… los espacios creativos nunca están habitados por personas normales.
Y eso los hace mejores ♡
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